Un todoterreno en Camerún para difundir la Buena Nueva de la salvación

Un todoterreno en Camerún para difundir la Buena Nueva de la salvación

La Diócesis de Mamfe, ubicada en el suroeste de Camerún, fue erigida en 1999 por el Papa Juan Pablo II, cuando solo contaba con seis parroquias. Entretanto, el número de parroquias ha aumentado hasta 25. La gente es muy pobre, e incluso el Obispo cultiva el campo para asegurarse el sustento. Pero éste es solo uno de sus problemas: como la diócesis se encuentra en la zona fronteriza con Nigeria, en el transcurso de los últimos años mucha gente que huía del terror de Boko Haram se ha refugiado allí. Pero también en Camerún se han registrado ya ataques y atentados, por lo que la población tiene miedo.

La pastoral en la diócesis supone un gran reto por las grandes distancias: para visitar algunas comunidades de creyentes es preciso recorrer una distancia de hasta 18 horas, mientras que algunas parroquias se quedan totalmente aisladas del mundo exterior durante la época de lluvias y hay poblados a los que solo se puede acceder en barco. A esto cabe añadir que hay trechos peligrosos en la zona montañosa y que las carreteras están en muy mal estado, pues no están asfaltadas y tienen profundos y grandes socavones. Cuando llueve se convierten en barrizales. Para desplazarse por ellas sin quedarse atascado se necesita un vehículo todoterreno.

La oficina pastoral de la diócesis ofrece un amplio programa para la evangelización y la formación básica y continua. Los colaboradores se desplazan a las parroquias para “llevar a cada rincón de la diócesis la Buena Nueva de la salvación”. Y antes era habitual que algunos recorrieran largas distancias a pie para ello.

Por ello, el Obispo Andrew Nkea se dirigió a nosotros y, gracias a nuestros bienhechores, pudimos ayudarle en la compra de un todoterreno. Cuando el Obispo entregó solemnemente las llaves del coche a sus colaboradores, los animó a seguir trabajando con un celo evangelizador aún mayor y habló de la “gratitud por la generosidad de los bienhechores y por este regalo pastoral maravilloso y de valor incalculable”.