La apertura de una Puerta de Misericordia en Angola

La apertura de una Puerta de Misericordia en Angola

“Con la apertura de esta Puerta de Misericordia ofrecemos nuestro perdón a todos los que han perseguido a la Iglesia, destruido sus estructuras e intentado borrar el nombre de Dios de la sociedad”. Con estas palabras se abrieron las Puertas de la Misericordia se abrieron en Luena, Angola. En un país devastado por 27 años de guerra civil que dejó 2 millones de muertos, 80.000 heridos y obligó a 1,7 millones de personas a huir de sus hogares, la apertura de la puerta de la misericordia, un símbolo de perdón y reconciliación, es una acción especialmente impactante.

En la ceremonia de apertura Monseñor Jesús Tirso Blanco, Obispo de Luena, explicó: “Cada una de estas puertas es un testimonio de la misericordia de Dios. Dios ha mostrado compasión por su pueblo, que durante décadas estuvo hundido en el abismo de la guerra, provocando muerte y destrucción por doquier. Cada una de estas puertas representa una invitación a la reconciliación, el perdón y la fe.”

Aunque la guerra de Angola terminó en 2002, el país sigue tratando de volver a ponerse de pie otra vez. ACN está ayudando a reconstruir el cristianismo en el país. Entre los lugares de culto ya reconstruidos se encuentra la Iglesia de San Bonifacio en Lumbala Nguimbo. Esta iglesia había perdido su techo, ventanas y puertas durante la guerra, y las paredes fueron bombardeadas varias veces. “Muchos pensaron que la Iglesia no podía ser reconstruida”, dijo Monseñor Tirso Blanco. “Sin embargo, sus puertas se reabrieron en 2013 y en 2015 las Puertas de la Misericordia se abrieron, dando así nueva esperanza a aquellos que una vez había tenido un lugar para orar y que habían estado desperdigados hasta hoy. “

Otros lugares no han sido tan afortunados, como la iglesia de Santa Ana de Camanongue: lo único que ha quedado en pie es un arco central que hoy hace las veces de puerta santa. Es una puerta de la misericordia que silenciosamente afirma lo que el pueblo de Angola dice y siente: “Perdonamos, pero no podemos olvidar y vamos a trabajar para que cada ciudadano tenga un lugar en el que saciar su sed por Dios y dar testimonio de los tiempos que estamos viviendo.”