“No pensaba que los refugiados iraquíes tendrían que seguir viviendo, aún hoy, lejos de su patria”

“No pensaba que los refugiados iraquíes tendrían que seguir viviendo, aún hoy, lejos de su patria”

«Estoy impresionado por la fortaleza de la gente»

Andrzej Halemba, Director del departamento de Oriente Próximo en «Aid to the Church in Need», sobre la situación de los cristianos en Irak dos años después de huir del EI (Estado Islámico)

por Oliver Maksan

Padre Halemba: poco después de que los cristianos huyeran de la llanura de Nínive (Irak), usted visitó el país. ¿Qué vio entonces?

Era, por supuesto, una situación desoladora. Durante los primeros días, la gente dormía en el suelo. En el agosto iraquí, las temperaturas son despiadadas, como unos 50 grados. Además, la población estaba traumatizada y era muy agresiva. A esto hay que añadir que la gente se sentía traicionada no solo por sus vecinos musulmanes, que cooperaban con el EI y que saqueaban sus casas. Habían confiado en que las tropas peshmergas kurdas defendieran sus pueblos; pero después de que los peshmergas se retiraran, sorprendentemente y en contra de todo lo que habían prometido, quedaron desprotegidos y emprendieron la huida, en parte bajo condiciones dramáticas. Esto podía verse en sus rostros.

«Aid to the Church in Need» comenzó muy pronto a ayudar.

Sí. En aquel entonces se trataba de ayuda humanitaria de emergencia para nada menos que más de 120.000 cristianos. La iglesia local estaba completamente superada; pero con la ayuda de donantes y organizaciones internacionales como «Aid to the Church in Need», la situación se estabilizó relativamente pronto. No obstante, yo no pensaba que tendrían que seguir viviendo, aún hoy, lejos de su patria. La situación política y militar de Irak no ha permitido, sencillamente, la liberación de los territorios cristianos ocupados por el EI. Naturalmente que eso corroe a las personas; ya entonces, muchos perdieron la fe en tener un futuro en Irak y solo querían irse de allí. Me preguntaron muchas veces por dólares y visados para salir del país.

Ahora hay informaciones de que un intento de liberar militarmente Mosul y sus alrededores ya solo es una cuestión de tiempo.

Esto es cierto. Y la gente tiene esperanza de ello. Ahora bien, esto también podría producir nuevas dificultades, pues hay que pensar que Mosul es una ciudad millonaria. Si se produce un ataque, cientos de miles de personas huirán de las luchas. ¿Y adónde se dirigirán? Probablemente a Kurdistán, que ya ahora está superpoblado. Pero también parece lógico que muchos sunitas de Mosul y alrededores se dirijan a los pueblos cristianos vacíos y que encuentren refugio allí. Esto podría producir dificultades nuevas e inesperadas, pues: ¿se volverán a ir de allí? Todavía, eso es solo una posibilidad; pero a los Obispos de Irak este escenario les causa auténtica preocupación: los cristianos ya tienen muchas malas experiencias con la ocupación de la tierra.

¿Cómo es la situación de los refugiados actualmente?

En general, diría que la gente ya no está tan perdida y agresiva. La Iglesia hace mucho por las personas, desde el punto de vista espiritual y psicológico. Los sacerdotes, y sobre todo las religiosas, están muy cercanos a ellos. La gente se ha amoldado a esta situación. No digo que quieran vivir así de modo permanente. Por supuesto que no. Pero han visto que no les han dejado solos. Hemos levantados escuelas, y pronto también abrirán colegios de enseñanza media y superior. De este modo se quiere evitar que, como en Siria, crezca una generación perdida. Además, la mayoría de las personas no vive ya en tiendas de campaña o en caravanas, sino en casas o viviendas alquiladas. Esto les ha devuelto la dignidad y la sensación de tener de nuevo un hogar. Gracias a nuestros subsidios para alimentos y al trabajo propio quedan cubiertas las necesidades básicas. Pero, naturalmente, esto no puede seguir así indefinidamente. Cuanto más dure este exilio, tantas más personas se irán. Ya son muchos los cristianos que han abandonado Irak.

¿Tiene cifras?

No exactas; pero de los aproximadamente 120.000 cristianos que huyeron al comienzo, muchos se han ido. Al principio ayudamos a unas 13.500 familias; hoy en día hay entre 4.000 y 5.000 familias menos, que son las que se han ido. Es algo que duele; pero sin ayuda habrían sido todavía más. Una y otra vez me quedo impresionado por la gran fortaleza interior de la gente. Si se les ayuda, muchos volverán a sus pueblos liberados.

Información: Desde el verano de 2014, «Aid to the Church in Need» ha aportado más de 19 millones de euros en concepto de ayuda para Irak. Con los proyectos de ayuda que se han aprobado ahora, esta cifra crecerá hasta finales de año hasta unos 21 millones. Además de ayuda humanitaria se apoya también la misión pastoral de la Iglesia en el país. Además de la formación y el mantenimiento de sacerdotes y religiosos se financian también iniciativas catequéticas como campamentos de verano para jóvenes. Con la ayuda de «Aid to the Church in Need» pudieron visitar la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, además, más de 225 jóvenes iraquíes.