Libertad Religiosa en Eritrea

Libertad Religiosa en Eritrea

Eritrea: De acuerdo con recientes informes hasta 3.000 personas – la mayoría de ellos cristianos – se encuentran actualmente en prisión por sus creencias religiosas. A la mayoría se les ha negado un juicio justo. De acuerdo con algunos cristianos de Eritrea que han sobrevivido a la cárcel, los prisioneros son encerrados en celdas hacinadas, sin servicios sanitarios ni ventilación. Otros describen haber sido encerrados en contenedores de transporte metálicos, a altísimas temperaturas bajo el sol africano. Muchos relatos de testigos han puesto de relieve la tortura y el maltrato físico.

En 2014, la Comisión estadounidense para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) informó de que los evangélicos y protestantes liberados de prisión relataron que “habían sido presionados para retractarse de su fe para poder ser liberados… A los presos no se les permite rezar en voz alta, ni tampoco cantar o predicar y los libros religiosos están prohibidos.” Los cristianos son un objetivo especial en un país donde de acuerdo a una investigación del Consejo de Derechos humanos de la ONU ” [se realizan] violaciones sistemáticas, generalizadas y graves de los derechos humanos bajo la autoridad del Gobierno.” Por ejemplo, en octubre 2013 falleció de neumonía una mujer cristiana –que había permanecido más de un año en prisión – a la que no se le facilitó ningún tratamiento médico por negarse a renunciar a su fe. En 2006, el Patriarca Iglesia Ortodoxa de Eritrea, Abune Antonios, fue destituido por negarse a excomulgar a 3.000 feligreses que se oponían al gobierno y desde mayo de 2007 permanece bajo arresto domiciliario.

La opresión ha provocado un éxodo masivo que, según los obispos católicos, está dejando el país “desolado”. ACNUR ha informado de un aumento masivo en el número de refugiados procedentes de Eritrea: a finales de 2014 más de 216.000 habían cruzado la frontera con Etiopía y Sudán. Muchos de ellos han sido víctimas del tráfico de personas, incluida la explotación sexual. Cuando un barco que cruzaba el Mediterráneo desde Libia se hundió en octubre de 2013 frente a la isla italiana de Lampedusa, muchos de los 360 muertos eran refugiados eritreos. En abril de 2015 dos hermanos de Eritrea, que sobrevivieron a un periplo similar, describieron cómo los extremistas islámicos patrullaban las aldeas en busca de ‘infieles’ para matarlos. Haben, 19, y su hermano Samuel, 14, se vieron obligados a negar su fe. Haben dijo: “Los hombres vienen con una Kalashnikov y te preguntan cuál es tu fe. A los cristianos se los llevan y los matan. Le cortar la cabeza o les disparan. Esto es lo que le han hecho a cientos de cristianos.”